Aeropuerto: darle la vuelta a la tortilla.

Como es conocido, ocupando el gobierno central el PP, se propuso ampliar la pista del aeropuerto de Hondarribia en 600 metros hacia el barrio de Mendelu. La respuesta no se hizo esperar, se creaba una Coordinadora contra la ampliación que en poco tiempo recogió 12.000 firmas contrarias cosechando un amplio apoyo popular. El conjunto de las instituciones vascas (Consejeria de Transportes, Diputación Foral de Gipuzkoa, Camara de Comercio y Aytos. de Irun, Hondarribia y Donostia) unieron sus fuerzas para impedirlo. Las afecciones económicas, sociales y medio ambientales se encuentran bien documentadas, y tras resolución del Congreso de los Diputados, Fomento modifica el Plan Director, publicando en agosto de 2.006 uno nuevo, dando así satisfacción ciudadana.
Pero, cuando el proyecto parecía ya descartado, las mismas instituciones que rechazarón la ampliación, lideradas por la Diputación Foral, inician un proceso para ponerse de acuerdo en lo contrario que hasta entonces habian defendido, es decir, exigir la ampliación en 300 metros, y gestionar el apoyo de todos. Esto que suele llamarse DARLE LA VUELTA A LA TORTILLA.
Pero para poder dar esta vuelta, necesitaban la complicidad de los ayuntamientos afectados, entonces "ponen las pilas" a los alcaldes del PSE, crean la sociedad Ortzibia, y meses después, se aprueba por alcaldía de Irun el PERI de San Miguel-Anaka (zona urbana situada en el cono de aproximación al aeródromo) con previsión de 800 VPO, en base a criterios que situan las alturas de las edificaciones tres metros por debajo de lo que establece el actual Plan Director, que permite 1000 VPO. La justificación era, que así, sea cual sea la decisión sobre el aeropuerto, está garantizada la viabilidad del proyecto porque es compatible con las afecciones aeroportuarias.
Diez meses después, PSE y PNV, aprueban una moción en el ayuntamiento de Irun en que condicionan la ampliación a la aprobación previa del Plan de Vivienda Pública para San Miguel Anaka. ¿Pero no habían dicho que es compatible?.
Pero además se están obviando otras afecciones graves. Txingudi es un lugar de paso de aves, más de 212 especies atraviesan la zona, algunas de ellas en peligro de extinción. La ampliación supone cubrir la regata Jaizubia, parte de una zona protegida en el Plan Especial de Recuperación del Txingudi aprobado por todas las instituciones en 1.993. También supone alterar una zona RAMSAR, que protege los humedales de Importancia Internacional reconocido en el Convenio que firmó España en 1.992. Según el Informe del Director de Calidad Ambiental del Ministerio de Medio Ambiente, supondría "Una afección irreversible al sistema marismeño de la Bahia de Txingudi".
La huella sonora se ampliaría en la misma dirección que el alargamiento de pista, afectando con más intensidad a los alrededor de 20.000 ciudadanos que ya soportan sus ruidos. La vecina Hendaya ha mostrado reiteradamente su preocupación y rechazo a la ampliación.
Además, este alargamiento de pista no supone una mejora importante de la operatividad, dados los condicionantes físicos, urbanos y orográficos (Jaizkibel y Aiako Harria próximos). Tampoco hace falta buscar nuevos espacios para hacerlo nuevo, solo tomar en consideración que disponemos de otro ubicado a 20 km. de distancia en la vecina Biarritz. ¿Donde queda el interés común de la llamada Eurociudad Bayona-San Sebastián?.
¿ Les parece razonable exacerbar sentimientos provincianos para competir con los cuatro aeropuertos limítrofes situados en un radio de 100 Km. alrededor?. ¿Les parece coherente con el desarrollo sostenible pretender acrecentar una instalación situada en pleno estuario del río Bidasoa y en medio del casco urbano?.
No es momento para que los ayuntamientos se anden con ambigüedades y "dejen hacer", sino para que defiendan con firmeza a sus poblaciones, su calidad de vida y el medio ambiente.

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