Hablemos de FIASCOBA

El proyecto entra en su quinto año de funcionamiento, buen momento para hacer balance ya con datos reales, de analizar si se han cumplido los objetivos, si existen posibilidades de que se cumplan, y también de valorar hasta que punto es útil a la ciudadanía.
El proyecto tiene su origen cuando el actual alcalde de Irun, Santano, era Director de Economía de la Diputación Foral de Gipuzkoa, y se justificaba con un estudio de viabilidad que realizó IKEI en 1.997. Decían que a partir del tercer año generaría beneficios, y en los dos siguientes se compensaría la inversión final de 21 M. de euros. Tendría un resultado positivo ascendente.
¿Se han cumplido los objetivos que se proponían?. Los ingresos no llegan al 9% de los gastos previstos en 2.008. La transferencia directa del ayuntamiento para que funcione superará 1.500.000 euros el año próximo. Los préstamos para la inversión los está teniendo que asumir el ayto. como avalista. No se vislumbra ni de lejos la prometida autofinanciación. La evolución de las ferias estrictamente de profesionales es a la baja.
Mientras, IKEI presenta un estudio "independiente" en que analiza el "impacto económico de arrastre" que sobre la economía se supone tiene. Y digo se supone, porque son datos difícilmente contrastables. Pero los que sí son contrastables son los municipales. IKEI y la Cámara de Comercio, tan dados ellos a analizar rentabilidades económicas, no dicen nada de los objetivos que hace diez años decian se iban a alcanzar. FIASCOBA funciona gracias a las arcas municipales, y el "arrastre" es en gran parte una transferencia de riqueza de los impuestos públicos
Pero FIASCOBA no constituye un servicio social como la Ayuda a Domicilio, la Escuela de Música, el Euskaltegi, la Academia de Dibujo, el táller de cerámica, o los cursos deportivos en Artaleku... es UNA EMPRESA, y en consecuencia, no es justo que a estos servicos municipales se le aplican criterios empresariales, tndentes a la autofinanciación, y sin embargo a una empresa, FIASCOBA, se le transfieran cantidades justificándolo en una supuesta "rentabilidad social".
Se socializan los gastos, pagándolos entre toda la ciudadanía, y se privatiza su uso poniendo unos precios inasequibles para entidades sociales y culturales que forma esta misma ciudadanía.
Saquemos conclusiones. No a otro Auditórium en Pza. de San Juan, para que alguno de los dos se encuentre infrautilizado. No más "aires de grandeza". Transformemos las instalaciones en un Centro Cultural y Social. Si se paga entre todos, que se use por todos con precios simbólicos. Ferias populares para las pequeñas empresas a precios lógicos. Ni un solo dia sin actividad, rentabilicemos las instalaciones. Desconfiemos de la política del marketing.

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